IA en salud
Google detalla estudios más amplios de AMIE para la recogida de información antes de la consulta
Investigadores de Google explicaron sus planes para ampliar los estudios de AMIE tras una investigación supervisada, distinguiendo la evidencia clínica de las videoconsultas simuladas.
Google aprovechó una actualización de investigación del 20 de octubre para explicar cómo su proyecto de IA médica AMIE podría modificar el trabajo que rodea a una consulta, con estudios controlados más amplios y formas de interacción más variadas en su agenda. Los científicos Anil Palepu y Mike Schaekermann describieron un sistema que recoge los antecedentes del paciente antes de la visita y después entrega al profesional un relato conciso. AMIE sigue siendo un proyecto de investigación.
El objetivo es que el intercambio inicial responda mejor a cada paciente que un formulario fijo. Por ejemplo, una persona que describe dolor de espalda puede recibir preguntas adicionales sobre su localización, características y comienzo. En el proceso descrito por los investigadores, esa información ayuda al médico a iniciar una conversación más centrada. El profesional sigue evaluando los síntomas y colaborando con el paciente en las decisiones terapéuticas; recoger los antecedentes es solo una parte de ese encuentro.
La actualización sigue a los resultados que Google anunció el 8 de octubre de un estudio realizado en la clínica ambulatoria de atención primaria del Beth Israel Deaconess Medical Center. 98 pacientes interactuaron con AMIE antes de consultas urgentes. Los médicos supervisaron las conversaciones en tiempo real, y ninguna requirió una interrupción conforme a los criterios de seguridad previamente definidos en el estudio. Es evidencia de un entorno clínico vigilado, y no una demostración de que un servicio sin supervisión actuaría de forma segura con todos los pacientes o enfermedades.
Google indicó que los profesionales consideraron útiles los resúmenes para preparar las visitas en el 75% de los casos y señalaron que la información influyó en su enfoque asistencial en más de la mitad. Los diagnósticos diferenciales de AMIE incluyeron los diagnósticos finales de los médicos el 90% de las veces. Un diagnóstico diferencial es un conjunto de posibles explicaciones: esa cifra no debe interpretarse como una afirmación de que el sistema emitió por sí solo el diagnóstico final correcto en nueve de cada diez consultas.
Otra línea de investigación de AMIE se centra en el vídeo. En agosto, Google describió un sistema construido con Gemini y Project Astra que combina varios agentes para interpretar señales visuales y de audio y guiar exploraciones virtuales. Su evaluación aleatorizada utilizó consultas simuladas con actores que representaban a pacientes y médicos de atención primaria. Los evaluadores clínicos valoraron favorablemente varias capacidades, pero los resultados proceden de un diseño de estudio diferente y no pueden sustituir sin más a los resultados de la práctica médica cotidiana.
El proyecto también ha examinado la atención a lo largo de varias consultas. Una investigación publicada en Nature en junio utilizó un agente para dialogar con el paciente y otro para razonar sobre su manejo, recurriendo a guías clínicas y formularios de medicamentos. Médicos especialistas compararon AMIE con 21 médicos de atención primaria en un estudio ciego con actores que representaban a pacientes. Este trabajo abordó el razonamiento sobre el manejo y la precisión de los planes propuestos, ampliando la investigación más allá de una sola conversación diagnóstica sin establecer que estuviera preparada para el uso clínico habitual.
El estudio anterior realizado en la clínica situaba la IA antes de la consulta, de modo que su función quedaba delimitada por el siguiente paso: un médico que leía el resumen y atendía al paciente. Los experimentos de vídeo y manejo abordaban preguntas diferentes mediante actores que representaban a pacientes. Esos límites dejan una brecha todavía sin resolver entre evaluar los componentes de una consulta y medir los efectos de un servicio integrado en una población clínica más amplia.
En la entrevista del 20 de octubre, los investigadores dijeron que los siguientes trabajos incluirían a más pacientes de Estados Unidos y comparaciones controladas, además de seguir explorando la interacción oral y por vídeo. La cuestión práctica es si la recogida anticipada de información puede mejorar de forma constante la conversación posterior entre paciente y médico. Para responder harán falta los estudios clínicos de mayor escala que el equipo está preparando.